El mercado audiovisual no solo va a cambiar, sino que ya está en pleno proceso. Nuevos players se incorporan al mercado de distribución de contenidos, de forma irreversible y avasalladora, redefiniendo la propia cultura del consumo y de la fruición. Vendrán aún nuevos aparatos y maneras de hacer y difundir el arte. Así como nadie está listo para esos cambios, estamos todos en igualdad de condiciones con los dinosaurios de la industria cultural, que ejercen control sobre nuestros deseos, necesidades y ganas.
Vivimos un momento de oportunidad, pero también de suspensión de derechos adquiridos que nos pone delante de la obligación de pensar nuevas formas de sobrevivir. Entre los principales temas en cuestión está la revisión del espacio público y la cuestión ética.
¿Será muy pronto para pensar en regulación para el ambiente web?
La experiencia en Francia es una señal de que la gran industria trabaja para garantizar la sobre-vida de su modelo de negocio.
¿La no-regulación favorece realmente la democracia?
La espera para reglamentar la tele por cable en Latinoamérica hizo que ese espacio fuese dominado por las majors de manera irreversible.
¿Como garantizar una regulación democrática, en que el derecho del artista se confluya con el derecho de toda la sociedad, ávida por descubrir el conocimiento generado por nuestra civilización.?
Etiquetas: democracia, derechos, regulación
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